Nadie tiene derecho a hacer justicia por su propia cuenta. Si el propietario desaloja a los okupas él mismo, estos podrán presentar una denuncia contra él por allanamiento de morada, también llamado violación de domicilio. Según el Código Civil francés (artículo 102), el domicilio representa el lugar donde la persona tiene su establecimiento principal. Por tanto, su segunda casa, que de hecho no es su domicilio, se habrá convertido en el domicilio de los okupas.